Un espacio deshabitado donde antes hubo cuerpos con ansia de resbalarse, correrse hasta por los poros. Un ciclo de agarrar, acercar y lamer, una y otra vez, de bailar y saltar hasta vomitar todas las dudas, hasta llenar el vacío físico del vacío existencial. Y yo ahí, en medio de esa basura cósmica, buscando follar con todo mientras deseo amar.
Un espacio con ganas de poner un espejo al mundo donde las personas puedan ver las diferentes formas de comunicación que habitan en nuestro mundo e intentar hacernos la pregunta de qué es lo que buscamos de verdad.